miércoles, 13 de febrero de 2013

Las manos que construyen futuro


Por: Yoaxis Marcheco Suárez
Proliferan los pequenos negocios en Cuba
Confieso que no tenía un post para publicar hoy, pero como las letras pueden salir de cualquier esquina de la vida, estas me salieron inspiradas en algo que vi y que está sucediendo cada vez con más frecuencia en Cuba. Cuando mi esposo y yo viajamos a La Habana, debemos andar deambulando, casi siempre de corre corre, resolviendo asuntos impostergables que solo podemos ventilar en la capital y en esa única vez cada cierto tiempo que viajamos hasta ella. Aunque algunos amigos solidarios nos brindan su techo para hospedaje, nosotros evitamos cargar sobre ellos nuestra alimentación y por eso comemos cualquier cosa que aparezca, intentando tener sumo cuidado en estos días lamentables en los que el cólera ha tomado por asalto la ciudad. Así vamos transitando en los horarios habituales de almuerzo o de comida, fijándonos bien en las cada vez más numerosas cafeterías particulares, son fáciles de divisar o reconocer, se diferencian de las estatales por el buen gusto en su decoración, la higiene, la presentación de los productos y la atención a los clientes. Diría que esos pequeños establecimientos por cuenta propia pueden darle buenas lecciones de mercadotecnia a los que aún siguen bajo la tutela del Estado, estos últimos en su mayoría ofrecen una vista deplorable y el servicio se caracteriza por ser lento y de muy mala calidad.
Aunque hemos comido en muchas cafeterías privadas, porque demás está decir que ya no miramos las estatales, solo una ha logrado acaparar mi atención de manera especial y me ha dejado vislumbrar la Cuba del futuro que tanto ansío; una Cuba de prosperidad, avance y desarrollo. Ubicada en el municipio La Lisa y destacándose del resto de los puestos gastronómicos cercanos a ella por su abundante iluminación, su cristalería, su extrema higiene, sus atractivos anuncios, sumado a los modernísimos equipos que posee para la elaboración de los alimentos que ofertan _ y es diversa la gama de platos, dulces, refrescos en conserva o naturales con que cuenta su carta_; más un juvenil y dinámico equipo de trabajadores, todos con una impecable presencia luciendo su uniforme de color rojo (con logotipo en el frente del pullover y en la gorra). La cafetería «El Banquete» llega a ser para los hambrientos comensales un banquetazo de lujo.
Comer en este sitio un buen pollo asado, con abundantes vegetales frescos aliñados con especias y vinagre; unas yucas con mojo bien blanditas, las preferidas de los cubanos y el típico y sabroso arroz congrí, es algo que invita a ir una vez y a repetir pronto la visita. Los mejores ingredientes de todos son, la amable sonrisa de la dependienta y el afable trato del joven vendedor de churros rellenos con dulce de guayaba, crema de chocolate o leche condensada (al gusto del cliente). Un servicio rápido y eficiente, a la altura de quienes la visitan, haciendo ciertas las premisas de los gastronómicos: complacer al comprador; quien paga siempre gana; jamás discutiré con el usuario; y la muy conocida: el cliente siempre tiene la razón. Premisas que quedaron tapiadas en el olvido por los trabajadores estatales de la gastronomía y los servicios, desmotivados por sus bajos ingresos y los escasos recursos con que cuentan para trabajar.
Esas manos laboriosas que bien cuidan lo que es suyo y que a la vez ofertan al pueblo más que comida y un espacio para degustarla, puro arte; son las manos que construirán el futuro de esta Isla. Un futuro que necesariamente será diferente a estos más de cincuenta años de mediocridad y declinación social y económica. En esa Cuba futurista quedarán bien atrás las oscuras cafeterías estatales llenas de moscas y caras apretadas, los fúnebres uniformes en negro y blanco, y la carencia de iniciativas de mercadotecnia, gerencia y administración.
Triunfarán para el mañana los establecimientos privados y los cubanos, acostumbrados al maltrato y la desidia, veremos por fin que nuestros esfuerzos, trabajos y sacrificios cotidianos, serán retribuidos con un servicio de eficiencia y con productos de excelencia, a la altura de lo que merecemos como pueblo; y créanme que esto nos hará sentir más dignos, más importantes, más humanos. Así me sentí yo aquella noche de lujo cuando descubrí las delicias de «El Banquete».

miércoles, 9 de enero de 2013

A propósito de cuentas congeladas

Por: Mario F. Lleonart
Me sorprendí días atrás cuando el régimen de Cuba salió en defensa del CLAI a quien supuestamente el gobierno norteamericano había congelado cuenta bancaria en Miami que debía utilizarse para Congreso de esta asociación de iglesias a celebrarse en territorio cubano el próximo año. Cual si el moribundo sistema cubano no hubiese sido un probado violador de la libertad religiosa en sus más de 50 años de permanencia en el poder intentó a estas alturas engañar a alguien en el mundo dándoselas de paladín de la libertad religiosa. El raulismo lanzando piedras olvidándose de su maltrecho tejado de vidrios.
No es posible en un post, porque se necesitan libros, y ya hay algunos, para detallar tanta violación a los derechos de la libertad religiosa en Cuba. Pero a propósito de cuentas congeladas es hora ya que el régimen cubano permita acceder a su cuenta bancaria a la Primera Iglesia Bautista La Trinidad de Santa Clara. Esta iglesia con 105 gloriosos años de historia en esta ciudad central de la isla no puede acceder desde hace algunos años a una cuenta bancaria que abrió desde hace 24 años. Alrededor de 27000 USD, donativos en su mayoría de iglesias hermanas en EE.UU permanecen inaccesibles para esta iglesia que los necesita para su funcionamiento y especialmente para concluir la reconstrucción de su templo que desde hace años se viene realizando.
Hablo con toda propiedad. Mi esposa Yoaxis Marcheco y yo desde 2006 servimos como profesores en el Seminario Luis Manuel González Peña que esta iglesia fundó en el 2000 y que, a propósito, no ha obtenido el debido reconocimiento jurídico a pesar de que si cuenta con todo el respaldo, no solo de la iglesia, sino de la Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental a la que estamos afiliados, y a pesar de realizar los trámites que la misma Caridad Diego Bello, Jefa de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos recomendó hace unos meses en reunión sostenida con esta iglesia. Se constata la necesidad que tiene el Seminario de que la iglesia pueda acceder a su cuenta.
Sospecho que nuestra presencia como profesores en el Seminario tiene algo que ver con esta cobarde presión política o chantaje. Pero estoy seguro que son más las causas de la burda represalia. Es bien sabido que el Rector del Seminario, pastor jubilado de la iglesia tras más de veinte años de abnegado trabajo, y quien nunca accedió a presiones ni chantajes, ni como pastor de la iglesia ni como líder histórico de la Convención, el Reverendo Homero Carbonell, tampoco ha sido santo de la devoción de las autoridades políticas, como lo prueba su famosa carta hecha pública en el culto magno de su jubilación el Día de la Reforma Protestante, 31 de octubre de 2010. Como si fuera poco, su encantadora esposa Migdalia, y su hijo Asbel, líder de adoración de la iglesia, también son profesores en el Seminario, y su otro hijo Daniel es uno de los más destacados músicos de la iglesia, y un reconocido compositor de la música cristiana en Cuba. De no ser nosotros la causa de esta arbitrariedad, cuál entonces. El pastor actual de la iglesia, el Rev. Juan Carlos Mentado, en el corto tiempo que lleva en la dirección de esta iglesia ha sido un líder solicito y cumplidor de sus deberes. Yo también un día lo fui. No dudo que con los procederes tan violatarios a las libertades de su iglesia en un poco de tiempo más este apreciado hermano pase a formar parte de esta lista negra en la que ya nosotros nos encontramos. Dios no lo quiera.
Preocupado por la cuenta del Clai contacté con funcionarios de la Oficina de Intereses de los EE.UU quienes me informaron de la disposición de su gobierno a colaborar con esta asociación de iglesias latinoamericanas para esclarecer este malentendido, y acerca de lo cual ya se habían dirigido al Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), lo cual me alegra mucho ya que concedo losl mismos derechos que defiendo a estos hermanos. Espero que el Clai pueda también reaccionar en solidaridad nuestra y no se deje engañar por este sistema que es harto conocido como violador de las libertades religiosas. Ojalá que su Congreso en Cuba el próximo año sirva para condenar proféticamente tantas arbitrariedades contra tantos creyentes en nuestro país pues lamentablemente la cuenta congelada de la Primera Iglesia Bautista La Trinidad de Santa Clara es un asunto más entre tantos otros que constituyen flagrantes violaciones a la libertad religiosa en Cuba.
Como simple profesor del Seminario Luis Manuel González Peña de la Primera Iglesia Bautista La Trinidad de Santa Clara agradezco a todos aquellos que al enterarse de la acusación que el régimen cubano, como supuesto defensor del Clai realizaba a los EE.UU, y que reaccionaron por contraste ante la arbitrariedad de la conocida cuenta inaccesible para la iglesia en Santa Clara. Ante la necesidad de esclarecer un poco más los detalles me decidí a hablar y para los que quieran sumarse, en este Día Internacional de los Derechos Humanos, derechos de los que los bautistas en nombre del señorío universal de Cristo que proclamamos hemos sido siempre defensores, estoy lanzando la campaña en Twitter que utiliza como emblema la etiqueta #DescongelenLaCuenta. Hasta que descongelen la cuenta ya que, al menos yo, voluntariamente, no me pienso marchar del Seminario.

Navidad ayer y hoy

  Por: Yoaxis Marcheco
Con frecuencia recuerdo la letra de aquella canción de Carlos Varela, tarareada por muchos y muchas de mi generación: "No tuve Santi Claus, ni árbol de navidad..." Y la recuerdo no solo como la canción de moda de esa etapa de mi vida, sino como la realidad social que rodeó mis años adolescentes. Desde siempre he creído en el Dios Bíblico, y por supuesto, en la historia del Hijo que nació en la humilde y casi olvidada aldehuela de Belén, Jesucristo. Aunque sé que Santa Claus y el árbol navideño no son elementos de esa primera y auténtica navidad judía, desde niña eran para mí símbolos de fiesta y de júbilo, como los sombreritos y la piñata que no deben faltar en el cumpleaños de un niño cualquiera. Pero en los primeros años de mi vida, en Cuba estaban terminantemente prohibidos los adornos y las virutillas navideñas. Era pecado capital encender las luces de colores en establecimientos públicos, ya fueran mercados o cualquier otra entidad, y quien lo hiciera en su casa, corría el riesgo de ser mal visto por los vecinos del Comité, y que luego el jefe de la cuadra no le recomendara para los estudios en universidades o para la obtención de empleos. Celebrar la Navidad era sinónimo de ser creyente, y ser creyente era indicativo de ser desafecto al Gobierno, inadaptado del sistema, y entildado además por los marxistas como: ignorante, incapaz,                         Navidad Cubana Tomado de Religión en Revolución            elemento adormecedor  
de la razón y la inteligencia de los pueblos.
Así y todo, a diferencia de Carlos Varela, yo pude gozar la emoción de aquellos árboles hechos de gajos naturales, que comenzaban verdes y terminaban la temporada navideña totalmente secos, pero siempre llenos de vida, iluminados con decenas de bombillas incandescentes de sesenta watts, pintadas con pintura de vinil y muchas veces fijas, sin poder parpadear, porque los recursos no nos daban para tanto. Entre las hojas y  en la base del árbol, grandes tiras de algodón blanco simulaban la nieve, y en la cúpula una estrella enorme, hecha de cartón y coloreada de amarillo, casi dorado, venía a imitar el lucero que resplandeció en la noche feliz del nacimiento del Mesías.                                    
 No habían regalos, eran tiempos de muchas necesidades, aunque sí los hermanos más ingeniosos hacían pequeños muñecos de tela, pequeños santi claus que los niños podíamos llevar a casa para fantasear un poco con la leyenda del hombrecito gordinflón que montado en un trineo tirado por renos, viajaba por el mundo repartiendo juguetes a los niños de buen comportamiento. Recuerdo la pregunta que una de mis amigas de la infancia hizo a su madre en ocasión de un día de reyes: ¿Acaso Santa no ve que yo me porto bien, entonces por qué se le olvidan mis regalos? Confieso que fui incrédula con respecto a Santa, aunque siempre he disfrutado el día de Reyes  recordando los regalos que los magos del Oriente pusieron a los pies de Jesús. De niña era imposible creer en el gordito del trineo, los regalos brillaban por su ausencia, pero a pesar de eso era bueno  ver brillar las luces del árbol en la iglesia y escuchar las cantatas navideñas. Foto tomada de Blog Religión en Revolución
Hoy cuando las luminarias y las guirnaldas de colores adornan entidades estatales y tiendas, cuando tener un arbolito en casa no es nada del otro mundo, cuando al menos una vez al año los “militantes” del Consejo de Iglesias de Cuba ofrecen homilías radiales, y conciertos navideños televisados dentro del marco bien controlado de la televisión oficial, parece que todo va viento en popa en lo que a relaciones Estado-iglesia se refiere. Esas relaciones, que no van tan viento en popa como aparentan y 
mucho menos a toda vela, solo dejan comprender al buen entendedor que el Estado cubano actual le guarda el vinagre a las iglesias y que un número considerable de estas últimas solo trata de sobrevivir y readaptarse a la cobertura aparente que se le ofrece.
En mi caso particular añoro aquellos gajos secos llenos de amarillentas bombillas, pero con iglesias verdaderamente sanas en el espíritu y centradas en el amor cristiano. Iglesias que eran poderosas en lo poco y que dieron lecciones valiosas de arrojo y dignidad  cuando recibieron el ataque voraz del gobierno revolucionario. 
Todavía hoy el mismo sistema político de antaño impera en Cuba, convenientemente trata de variar su facha, e incluso ir hasta el extremo de negar lo que la historia ha dejado en la mente y el recuerdo de muchos creyentes cubanos de aquellos aciagos tiempos. Pero, aunque la navidad nunca se ha dejado de celebrar en Cuba a cualquier precio por los creyentes sinceros y comprometidos con la fe,  Carlos Varela y su famosa canción sigue siendo un testimonio vivo e incuestionable  del pasado no tan lejano, cuando tararear un villancico, prender un árbol o colocar un nacimiento, era más cuestionable que robar un banco.

viernes, 30 de noviembre de 2012

¿DE IZQUIERDA O DE DERECHA?

POR: YOAXIS MARCHECO SUÁREZ
Alguien me pregunta si soy de izquierda o de derecha, y yo fresca como una lechuga le contesto que en asuntos de política no tomo direcciones ni a diestra, ni a siniestra. Quien me pregunta, un autodenominado ultraderechista, se queda sorprendido y con la boca exageradamente abierta en señal de asombro, desaprobación y vaya usted a saber cuántas cosas más. Pero lo cierto es que en el orden personal hago repulsión a los extremos, a las ultras posiciones, a las intolerancias, a los fundamentalismos. De hecho soy enemiga ferviente de las dictaduras ya sean de izquierda o de derecha. Me regocijo en la libertad, en el ejercicio de la democracia, en la pluralidad y el respeto al criterio y opinión ajenos, en el libre albedrío conferido incluso por Dios a los humanos, y en una sociedad que ante todo ofrezca su voto unánime por mantener la justicia y la dignidad plena de hombres y mujeres.
Personalmente no siento predilección por ningún movimiento o partido político, ya sean de izquierda o de derecha, todos, humanos al fin, arrastran sus errores. Desde mi punto de vista ninguno resolvería jamás los problemas más acuciantes que enfrentan los pueblos, los humildes, los de abajo, los olvidados de este mundo, los infinidades de veces engañados y manipulados por los poderosos políticos. Pero es mi deber, en mi contexto, luchar porque mi nación alcance al menos el derecho a elegir, a cambiar, a sustituir a sus gobernantes. Mi voto ahora no favorece a ningún líder, partido o argumento político en particular. Mi voto ahora expresa la desaprobación a los dictadores que vapulean mi país, apoltronados en la silla de gobierno, viciados en su egocentrismo y en sus ansias de poder.
He llorado ante injusticias y abusos cometidos por los izquierdistas contra los de derecha, y he perdido lágrimas también por excesos y arbitrariedades llevados a cabo por los de la derecha contra los de izquierda. Al final mi mayor sentimiento es hacia quienes han sido víctimas de los dos bandos políticos, sin militar en ninguno. No quiero para mi patria cuando al fin la prolongada dictadura sucumba, partidos de extremos políticos en el poder. Cuba está cansada de autoritarismo izquierdista, no le vendría nada bien después de esto ningún otro, así sea de derecha.
Yo _le contesté a mi interlocutor_ solo defiendo tu derecho al voto, ya seas de izquierda o de derecha, como también defiendo mi incuestionable derecho a no votar.
La autora junto a Luis Felipe Rojas y Mario Lleonart
"Solo defiendo el derecho a la eleccion, a la libre decision"

martes, 20 de noviembre de 2012

Una nota, un Editorial y las aparentes reformas migratorias



Por: Yoaxis Marcheco Suárez
Una nota acompañada de un Editorial publicados en la primera plana del periódico Granma del martes 16 de octubre del presente año, ofrecen a la ciudadanía la tan esperada noticia de que al fin el Gobierno cubano actualizará su política migratoria, introduciendo modificaciones que entrarán en vigor el 14 de enero de 2013. La decisión de eliminar el procedimiento de solicitud de Permiso de salida para los viajes al exterior del país y dejar sin efecto el requisito de la Carta de Invitación tiene el propósito de ajustar la política migratoria vigente a “las condiciones del presente y el futuro previsible”, el presente lo conocemos, pero no sabría explicar cómo es el futuro que prevé el Gobierno de Cuba para la nación, cuando la objetividad de la vida nos deja en claro que será un mañana sin la presencia de las “figuras históricas de la Revolución”.
Supuestamente los cubanos que estimen viajar al exterior a partir del 14 de enero de 2013 solo deberán presentar el pasaporte corriente actualizado y la visa otorgada por el país de destino. Pareciera una medida positiva en la que queda eliminado el  engorroso trámite y la espera del Permiso de Salida o Carta Blanca indispensables desde hace años para salir del país, y del Impuesto Sobre Documentos que demandaban  los trámites migratorios relacionados con las solicitudes de los permisos de entrada y salida al territorio nacional por asuntos particulares.  Pero el Editorial que acompaña a la nota informativa  me hace desconfiar de esta medida y sentirme recelosa sobre a cuántos ciudadanos residentes en el país o emigrados, moralmente correctos,  beneficiarán los cambios a la política migratoria.
En el Editorial con el título de: “Por la voluntad común de la Nación Cubana” el Gobierno no pierde su costumbre de fabricar argumentos acusatorios donde quedan implicados, además del Gobierno de los Estados Unidos y su “política de bloqueo”, la Oposición Interna, a la que siempre intenta arrebatar sus valores genuinos imputando a las Administraciones estadounidenses la creación y sustento de la misma. Enfatiza  en el cuidado que debe tener el Estado cubano frente al fenómeno de las campañas mediáticas provenientes del norte y al robo de cerebros.  Sus argumentos de que la Revolución cubana “se ha basado en el reconocimiento del derecho de los ciudadanos a viajar, a emigrar o residir en el extranjero y en la voluntad de favorecer las relaciones entre la Nación y su emigración” son  huecos y vacíos, vienen de un Estado autoritario y dictatorial que maneja a su conveniencia todas las áreas y sectores del país, y que en el pasado organizó  turbas de represores que agredían física y verbalmente a los ciudadanos que optaban por emigrar, tal y como lo hacen en la actualidad  con los disidentes.  Pero resulta interesante también definir a cuál emigración el Gobierno de Cuba reconoce y cuál es la porción de la diáspora a la que desdeña y declara como inadmisible y que históricamente ha tildado como: “mafia miamense”, por lo que no resulta auténtico el empeño del gobierno de aunar voluntades, y no es  precisamente  él,  el más recomendable para gestionar  la unificación de Cuba con toda su emigración.
Me queda la duda de cuánta libertad para viajar tendrán  los intelectuales, profesionales, especialmente los médicos y técnicos de la salud, uno de los sectores más afectados y supervisados, los talentos deportivos y artísticos. ¿Cuáles medidas adoptará el gobierno  para evitar “el robo de cerebros”? y  ¿Qué sucederá con los marcados, los hombres y mujeres, ciudadanos de este país cuya ideología y actitud política los hace diferir del sistema de Gobierno y militar las filas de la Oposición?  ¿Podrá finalmente la bloguera y twittera Yoani Sánchez agregar a la larga lista de negativas, un sí que le permita  salir de la Isla y regresar a ella sin ningún tipo de dificultad? ¿Podrán las Damas de Blanco y Guillermo Fariñas dejar nuestras fronteras para salir a Europa a recoger personalmente el Premio Sajarov otorgado a ambos? ¿Podría en fin cualquier disidente cubano viajar de manera temporal sin tener que solicitar permiso para ello y mejor aún sin recibir negativas gubernamentales a sus gestiones de viaje?
En uno de sus párrafos el Editorial culpa a la política estadounidense de las tres grandes crisis migratorias ocurridas en el país: “Camarioca en  1965, Mariel en 1980 y la Crisis de los balseros en 1994”, e incluso de “convertir a los cubanos que desean establecerse en otros países, en supuestos opositores políticos y en un factor de desestabilización interna”. Pero, lo cierto es que durante años la dinastía de los Castro ha  mancillado e irrespetado los derechos humanos  más elementales, entre ellos el de la libertad de viajar, o escoger cualquier nación del mundo para vivir, sin que esto impida el retorno al país las veces que se estime conveniente. El irrespeto a este derecho y a otros, así como sumir en la miseria al país y persistir en un gobierno autoritario y decadente de más de cinco décadas,  los convierte en los  máximos responsables  de las muertes en el mar de los cientos de cubanos que optaron por arriesgar su vida con el objetivo de encontrar la libertad y las posibilidades de prosperidad que en Cuba, por causa de su mal Gobierno les resultó imposible alcanzar.
Siempre ha sido evidente que los cubanos hemos permanecido por más de cinco décadas enclaustrados en la Isla prisión, y que los  gobernantes,  endiosados en su condición de “dueños”  del país,  han pretendido manejar nuestras existencias a su antojo. El mundo también conoce que la opción a la que más recurren los cubanos para escapar de la miseria moral, espiritual y material en la que nuestra entristecida Patria sucumbe,  es la emigración, sin importar la vía o modalidad; y que en el caso específico de los talentos: deportistas, artistas, profesionales e intelectuales cientos de ellos abandonan eventos internacionales o misiones en el extranjero para ejercer el derecho del cual el Gobierno quiere privarles, su libertad de escoger dónde vivir, o trabajar empleando sus aptitudes, de las cuales ningún gobernante es dueño.
Sé que muchos cubanos y cubanas de adentro y fuera de la Isla celebran la decisión adoptada  por el Gobierno de Cuba, no dudo que muchos puedan beneficiarse con estas modificaciones, que en definitiva debieron estar siempre vigentes, porque forman parte inherente de nuestros derechos ciudadanos; pero en mi caso, al igual que con las medidas y reformas económicas tan masculladas, me declaro escéptica. Detrás de cualquier apertura que establezca el Gobierno dictador, hay medidas de restricciones que impiden que los cambios sean profundos y genuinos.  Entiendo además que en sustitución de la concesión o no del Permiso de Salida, el Ministerio del Interior podrá negar o prohibir la obtención del pasaporte a los ciudadanos que considere inadecuados.  No creo que las personalidades de la disidencia cubana puedan verse beneficiadas con estas modificaciones, como tampoco que los talentos del país puedan viajar sin tener encima el ojo vigilante y limitador de sus superiores. De cualquier modo ojalá me equivoque y Yoani Sánchez pueda al fin cruzar los muros de la Isla prisión y volar a cualquier parte de este mundo donde se demande de su inteligencia y de su carismática figura. Pero vuelvo a reiterar como en otras ocasiones lo he hecho, Cuba más que nada necesita democracia y el establecimiento de una libertad legítima, que la impulsen a transformarse en  una mejor nación, en la cual sus hijos sientan la plena satisfacción de vivir y a la que siempre deseen regresar.

jueves, 8 de noviembre de 2012

HUBER MATOS Y LA NOCHE QUE AUN NO ACABA


Por: Yoaxis Marcheco Suárez

Realizo una lectura rápida y luego otra más pormenorizada del libro Cómo llegó la noche, tratando de descubrir en lo posible al hombre cuyo nombre  escuchaba cuando niña  en forma de murmullo en boca de algunos: Huber Matos, el Comandante de la Sierra  que entró a La Habana junto a Fidel Castro y a Camilo Cienfuegos, ostentando el triunfo de la guerrilla rebelde que abatió a las fuerzas del golpista Fulgencio Batista. 
Foto tomada de Patria Pueblo y Libertad del CID
El gobierno batistiano marcó la existencia de los jóvenes  cubanos de su tiempo y de los que vendrían posteriormente, fue un período de mandato siniestro, represivo y colmado de violencia que truncó a través de un vil golpe de estado  el proceso democrático que funcionaba en Cuba. Matos se unió a las filas del Ejército Rebelde con el propósito de recuperar la democracia violada y traer la paz que Batista le había usurpado a la nación. Luchó codo a codo con  los principales líderes rebeldes, llegó a convertirse en uno de los más carismáticos y notables, hasta poseer el grado de Comandante. Abrió la cortina de la libertad a un pueblo sufrido y violentado, pero tras la supuesta cortina pudo vislumbrar el futuro apagado del país, pudo discernir que la desgracia del pueblo se prolongaría si el poder caía definitivamente en las manos del dictador en potencia que era Fidel Castro, quien además comenzaba a manipular el proceso de liberación solo a su favor. Cuba salía de varios años de dictadura sangrienta para entrar en el más largo período de régimen antidemocrático, totalitario, manipulador, farsante y destructivo de toda su historia.

Al lado del futuro Dictador durante los festejos  del triunfo, Huber Matos expresó su deseo de recuperar la democracia y la justicia social que el pueblo había perdido; es ahí donde comienzan las falacias del futuro presidente, cuando señala que nunca más habría una dictadura en Cuba: “!Porque  no se trata de sustituir a un dictador por otro!”. También posteriormente cambiaría los colores del proceso revolucionario a su antojo, declarándolo en primera instancia verde como las palmas y luego rojo como el marxismo y el socialismo leninista soviético.

Los cambios y el rumbo que iba tomando la Revolución triunfante, sumado al cinismo de su líder y  a sus insinuaciones malintencionadas en las que le involucraba junto a otras personas de la Revolución, hacen que a solo meses de la victoria rebelde,  el 19 de octubre de 1959, Huber Matos solicite a través de una carta dirigida al Primer Ministro Fidel Castro, su licenciamiento del Ejército Rebelde, en una muestra de la mayor honradez, lealtad y sinceridad de que pueda hacer gala un hombre. 

En su carta renuncia, Matos sentencia  al Comandante Castro con el siguiente recordatorio: “… es bueno recordar que los grandes hombres comienzan a declinar cuando dejan de ser justos.” Este recordatorio resuena en mi cabeza y es una frase que he aprendido de memoria, los hombres viciados por el poder pierden la visión de la justicia y dejan de ser íntegros porque anteponen sus ambiciones a las necesidades del pueblo.

A cambio de  su actitud franca y transparente, solo solicita que se le garantice una vida tranquila y normal junto a su familia, su pretensión sencilla era la de dejar la vida militar para asumir un estatus civil. Los hombres como Huber Matos se desprenden con facilidad de los protagonismos, la nobleza de sus actos les hacen olvidar quiénes son y qué representan para la historia de una nación.  El gran Comandante  en medio de su modestia, anteponiendo su amistad con el líder de la Revolución y su natural espíritu de lealtad, concluye su misiva deseándole éxitos en su vida futura y en el futuro de la patria; quizás también otorgándole aún algo de crédito, de confianza en que no transformaría al país en una nación subyugada por otra dictadura como la anterior y contra la cual había luchado a riesgo de su propia vida.

La respuesta del Primer Ministro no correspondió a la lealtad del Comandante Matos, olvidó por completo la expedición de Cienaguilla, las múltiples y arriesgadas acciones al mando de una de las Columnas del Ejército Rebelde, su desempeño al frente de la provincia de Camagüey, y luego le tildó inmerecidamente de traidor. Camilo Cienfuegos fue el portador de la orden de arresto, una vez más Huber muestra su visión profética al advertirle  a Camilo que se cuidara de los hermanos Castro porque quizás vieran en él un obstáculo para sus planes futuros, una semana después el Guerrillero de sombrero alón desaparecía misteriosamente en el mar sin dejar rastro alguno. La dinastía de los hermanos se iba abriendo camino, sacando de la ruta a las figuras más descollantes y genuinas de la Revolución.

El 21 de octubre de 1959 Matos junto a otros oficiales es arrestado, luego en el mes de diciembre sometido a un  juicio preparado y manipulado por el mismo Fidel Castro y que se extendería a cinco largos días, al final la sentencia: “Huber Matos: veinte años de cárcel”. El paredón esperado no sería ejecutado y la vida continuaría, aunque fuera tras las rejas.

“Aquí, en la soledad de mi calabozo, quisiera demoler a golpes los muros y las rejas, para poder salir a la calle y alertar al pueblo cubano sobre la terrible noche que le acecha… Las multitudes entusiastas van hundiéndose en la oscuridad y yo no tengo fuerzas para romper los barrotes.” Así diría durante su condena y tras las puertas de hierro de la prisión de veinte años cumplidos con integridad.  El Comandante nos enseñó a ser libres, a percibir la luz por diminutos que sean sus rayos, a ver el día que vendrá de cualquier modo, nos enseñó y aun enseña a vivir fieles al compromiso con la patria ya sea “camino a la muerte o a la libertad”. Su vida dedicada a la búsqueda de la democracia que los dictadores Castro no le devolvieron a su genuino dueño, el pueblo, nos guía a vivir una existencia apasionada por la tierra que queremos ver y disfrutar enteramente libre.

Conocedor de la verdad y responsable de su actitud y su firmeza al no ocultarla, Huber Matos se transformó en un gran visionario del futuro de la Nación Cubana. Guiado por la suprema presencia  del hombre más libre de la historia, el mismo Jesús, tomó como divisa su frase en la Biblia: “Y la verdad os hará libres”. La noche aún no termina, pero las luces del alba ya se avistan, el Comandante de la libertad anunció prematuramente la negrura, pero también la fe de la luz y la posesión de esa “libertad que nos da la fuerza para defender la verdad”.

Todas las citas fueron tomadas del libro: Cómo llegó la noche, autobiografía escrita por el Comandante Huber Matos

miércoles, 12 de septiembre de 2012

ESTA TAMBIÉN ES NUESTRA GUERRA

POR: YOAXIS MARCHECO SUÁREZ
Hace varias tardes Santa Clara parecía una ciudad en guerra y literalmente lo estaba, solo que no era una contienda entre humanos, sino de los humanos contra un pequeño insecto que se empecina en hacernos la vida un yogurt, succionando nuestra sangre y para completar su obra destructora, introduciendo un microscópico virus que produce la enfermedad del Dengue, el Aedes Aegypti. Y es que literalmente también, Santa Clara está colmada de mosquitos y entre ellos está burlón y a sus anchas, el Aedes. 

                                  Parque Vidal Santa Clara, en plena fumigacion contra el mosquito

Incontables son los focos localizados en la urbe santaclareña, de nada valen los spots televisivos recomendando romper las latas y los cascarones de huevos, no cabe dudas de que algo más sustancioso falta y que la situación con el pequeño peligroso, se está escapando de las manos de todos. La falta de seriedad en algunas instancias, ya sean superiores o inferiores, impiden que el insecto desparezca y por ende la enfermedad que cada día cobra mayor número de enfermos, no solo en Santa Clara, sino también en otras ciudades del país como, Santiago de Cuba, Camagüey y por supuesto, la super poblada capital. Tanto es así que los trabajadores sanitarios de la campaña contra el dengue se quejan de que muchos ciudadanos no abren sus puertas para facilitar su trabajo de pesquisaje y saneamiento; mientras que muchos vecinos aseguran que son los mosquiteros quienes incumplen con su labor al no entrar hasta lo más profundo de las casas y hacer solo una somera observación o conformarse con el informe de los dueños. Eso sin tocar el tema de los productos químicos que se usan para matar al mosquito, muchas veces caducados, como ocurrió hace unos días en Santa Clara, según queja de lector publicada en periódico local de la provincia: Vanguardia.
En mi opinión la insalubridad en las ciudades cubanas crece por día: aumentan los desagües, los sumideros, la acumulación de aguas albañales, los escombros de derrumbes, la alta contaminación de ríos que atraviesan las zonas urbanas a causa de los vertederos de deshechos, acumulación de basureros en aceras y calles, poca higiene en establecimientos públicos y estatales _sobre todo del sector de la gastronomía y dentro de este los que expenden alimentos en moneda nacional_, incapacidad de los trabajadores de comunales de mantener suficientemente limpios los barrios suburbanos, ya sea por déficit de obreros o por carencia de productos y enseres de limpieza, la falta de vehículos para recoger la basura, e infinidad de razones más.
El hecho objetivo es que el mosquito causante del dengue hemorrágico está conviviendo con nosotros y es hueso duro de roer. Es labor de todos erradicarlo, y espero que por la frase anterior nadie me vaya a tildar de comunista o de izquierdista. Porque al final a este insecto le importa un bledo de qué lado político usted milita o cuál es su tendencia ideológica, lo va a picar igual y de igual manera lo va a enfermar, él es totalmente neutro en estos asuntos tan humanos. A la sociedad civil le corresponde combatir a este enemigo de todos, concientizando al pueblo de la importancia de la higiene individual y colectiva, demostrando al vecino con nuestros actos que sí se puede adquirir cultura de saneamiento ambiental, aun bajo los dardos de una dictadura que lo ha sumido en la pobreza y en la carencia de recursos y medios para mantenerla. Informando a nuestros conciudadanos acerca de la verdadera situación en la que se encuentra el país respecto al dengue, y al final dejándoles en claro que luchando contra el régimen, también luchamos por una Cuba mejor, por una existencia más digna, y por qué no, por un país libre del Aedes Aegypti.

A cuatro manos el concierto de la vida se toca mejor

Entrevista a Idabell Rosales y Armando Añel Por: Yoaxis Marcheco Suárez Pareciera que Armando Añel e Idabel se conocen de toda u...