martes, 4 de febrero de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
Taguayabón: Secuestran al pastor del pueblo
Tomado de Cubanet @cubanetnoticias “Nuestras hijas quedaron en shock. Comenzaron a llorar; la más pequeña pedía que salvaran a su papá de unos hombres malos”
TAGUAYABÓN, Cuba.- Podría escribir una simple nota informativa acerca
de una detención de las tantas llevadas a cabo por los Órganos de la
Seguridad del Estado en Cuba, entre los días previos a la realización en
La Habana de la Cumbre de países miembros de la CELAC. Solo que en esta
en particular fui testigo presencial y víctima, y además tuve que
lidiar con el hecho de que mis hijas lo vieron todo.
El pasado sábado 25 de enero, cuando salíamos de nuestra casa en Taguayabón, mi esposo, el pastor bautista Mario Félix Lleonart y yo, con nuestras hijas menores de edad, Rocío, de 13 años, y Rachel de apenas 5, con el ánimo de viajar hasta la vecina ciudad de Remedios y pasar una tarde de esparcimiento en familia, fuimos interceptados por dos agentes de la Seguridad del estado vestidos de civil; ambos en una pequeña moto marca Suzuki, quienes se acercaron a mi esposo y le comunicaron que estaba detenido.
La situación se tornó muy tensa cuando, pasados unos minutos, apareció un auto patrulla perteneciente a la Policía Nacional Revolucionaria, con un policía uniformado y otro agente de civil, quienes se unieron a los dos primeros y se abalanzaron contra Mario Félix y, como si fuera un vulgar delincuente, lo esposaron y se lo llevaron a toda velocidad rumbo a Remedios, sin comunicarme cuál sería su paradero.
Nuestras hijas quedaron en shock, ambas comenzaron a llorar, la más pequeña no paraba de decir: salven a mi papá que esos hombres malos se lo llevaron. Me costó trabajo enorme calmarlas y de alguna manera que ellas pudieran entender lo que estaba sucediendo. Las niñas aman entrañablemente a su papá, lo conocen, saben que es un hombre honesto y de muy buen corazón; aquel secuestro era algo que no podían asimilar, sobre todo porque sabían que esa tarde él la había reservado para ellas.
Tragando buches amargos y sobre todo mi indignación -porque no oculto que ante todas estas arbitrariedades y despotismo me indigno profundamente-, llevé a las pequeñas hasta Remedios, caminé con ellas y resalté la figura de su padre. De algún modo mi pequeña Rachel se apropió de mis palabras y luego no paraba de decir: si esos policías vienen a buscar a mi papá aquí a la casa, yo les voy a decir que lo dejen tranquilo porque mi papá es un hombre libre. No sé si mis hijas han entendido a cabalidad ese mensaje, pero la libertad es nuestra y nosotros somos de ella, y así espero que crezcan ambas sabiendo que no hay sistema humano, ni cuerpo represivo, ni dictadura, ni dictador, ni tiranos que puedan impedirnos ser libres.
Regresamos a la casa a esperar por la suerte de Mario. No sabíamos a ciencia cierta para dónde lo habían llevado. Caibarién y Remedios quedan en la misma dirección y solo sabíamos que el auto patrulla se había dirigido hacia uno de los dos lugares. Un secuestro con todas las de la ley, terrorismo de Estado más que evidente, los ciudadanos son llevados a cualquier parte, ni siquiera los familiares saben a dónde.
Las detenciones pueden ser a cualquier hora, en cualquier sitio, ante cualquier persona, sin explicaciones, utilizando además la fuerza bruta. Qué reprimen, qué persiguen, no a los delincuentes comunes que cada vez son más, sino a los opositores políticos e ideológicos.
A las seis de la tarde de ese día, llegó mi esposo. Mis hijas corrieron hacia él y lo besaron, el alivio era evidente en sus caras. Desde ese momento, un operativo policiaco cercó nuestra casa y nuestro templo, la prohibición de salir se hizo extensiva a mi persona. Solo podíamos llevar y recoger a las niñas en sus respectivas escuelas y siempre custodiados por la policía política. Las Suzuki se parqueaban en la esquina cercana a las escuelas, visibles a nuestras hijas; era el recordatorio para ellas de que aún estaban y la manera de mantenerlas inquietas.
Como en otras ocasiones, nuestros móviles fueron bloqueados por Cubacel, la única empresa, estatal, que gestiona las líneas. Quizás la misma providencia divina permitió que, en algún momento, del teléfono mío pudieran salir los mensajes como vasijas lanzadas al mar de la libertad y que recalaran en el bendito twitter. Así los amigos del exterior tuvieron noticias de nuestra suerte. Pude además llamar a activistas que se encontraban en la misma situación que nosotros, no siempre con mucha fortuna porque los teléfonos de algunos también estaban interrumpidos. Cada noche oramos por los que habían corrido peor suerte, porque habían terminado en las frías celdas.
La cumbre de la CELAC culminó y no aportó nada nuevo al contexto cubano. Nadie mejor que mis hijas la definieron: La CELAC es mala, por culpa de ella se llevaron preso a nuestro papá. La reunión de la CELAC en La Habana ha teñido de vergüenza el paisaje político latinoamericano; su postura cómplice hacia un régimen anti democrático ya la marcó para los siglos de los siglos, amén.
El pasado sábado 25 de enero, cuando salíamos de nuestra casa en Taguayabón, mi esposo, el pastor bautista Mario Félix Lleonart y yo, con nuestras hijas menores de edad, Rocío, de 13 años, y Rachel de apenas 5, con el ánimo de viajar hasta la vecina ciudad de Remedios y pasar una tarde de esparcimiento en familia, fuimos interceptados por dos agentes de la Seguridad del estado vestidos de civil; ambos en una pequeña moto marca Suzuki, quienes se acercaron a mi esposo y le comunicaron que estaba detenido.
La situación se tornó muy tensa cuando, pasados unos minutos, apareció un auto patrulla perteneciente a la Policía Nacional Revolucionaria, con un policía uniformado y otro agente de civil, quienes se unieron a los dos primeros y se abalanzaron contra Mario Félix y, como si fuera un vulgar delincuente, lo esposaron y se lo llevaron a toda velocidad rumbo a Remedios, sin comunicarme cuál sería su paradero.
Nuestras hijas quedaron en shock, ambas comenzaron a llorar, la más pequeña no paraba de decir: salven a mi papá que esos hombres malos se lo llevaron. Me costó trabajo enorme calmarlas y de alguna manera que ellas pudieran entender lo que estaba sucediendo. Las niñas aman entrañablemente a su papá, lo conocen, saben que es un hombre honesto y de muy buen corazón; aquel secuestro era algo que no podían asimilar, sobre todo porque sabían que esa tarde él la había reservado para ellas.
Tragando buches amargos y sobre todo mi indignación -porque no oculto que ante todas estas arbitrariedades y despotismo me indigno profundamente-, llevé a las pequeñas hasta Remedios, caminé con ellas y resalté la figura de su padre. De algún modo mi pequeña Rachel se apropió de mis palabras y luego no paraba de decir: si esos policías vienen a buscar a mi papá aquí a la casa, yo les voy a decir que lo dejen tranquilo porque mi papá es un hombre libre. No sé si mis hijas han entendido a cabalidad ese mensaje, pero la libertad es nuestra y nosotros somos de ella, y así espero que crezcan ambas sabiendo que no hay sistema humano, ni cuerpo represivo, ni dictadura, ni dictador, ni tiranos que puedan impedirnos ser libres.
Regresamos a la casa a esperar por la suerte de Mario. No sabíamos a ciencia cierta para dónde lo habían llevado. Caibarién y Remedios quedan en la misma dirección y solo sabíamos que el auto patrulla se había dirigido hacia uno de los dos lugares. Un secuestro con todas las de la ley, terrorismo de Estado más que evidente, los ciudadanos son llevados a cualquier parte, ni siquiera los familiares saben a dónde.
Las detenciones pueden ser a cualquier hora, en cualquier sitio, ante cualquier persona, sin explicaciones, utilizando además la fuerza bruta. Qué reprimen, qué persiguen, no a los delincuentes comunes que cada vez son más, sino a los opositores políticos e ideológicos.
A las seis de la tarde de ese día, llegó mi esposo. Mis hijas corrieron hacia él y lo besaron, el alivio era evidente en sus caras. Desde ese momento, un operativo policiaco cercó nuestra casa y nuestro templo, la prohibición de salir se hizo extensiva a mi persona. Solo podíamos llevar y recoger a las niñas en sus respectivas escuelas y siempre custodiados por la policía política. Las Suzuki se parqueaban en la esquina cercana a las escuelas, visibles a nuestras hijas; era el recordatorio para ellas de que aún estaban y la manera de mantenerlas inquietas.
Como en otras ocasiones, nuestros móviles fueron bloqueados por Cubacel, la única empresa, estatal, que gestiona las líneas. Quizás la misma providencia divina permitió que, en algún momento, del teléfono mío pudieran salir los mensajes como vasijas lanzadas al mar de la libertad y que recalaran en el bendito twitter. Así los amigos del exterior tuvieron noticias de nuestra suerte. Pude además llamar a activistas que se encontraban en la misma situación que nosotros, no siempre con mucha fortuna porque los teléfonos de algunos también estaban interrumpidos. Cada noche oramos por los que habían corrido peor suerte, porque habían terminado en las frías celdas.
La cumbre de la CELAC culminó y no aportó nada nuevo al contexto cubano. Nadie mejor que mis hijas la definieron: La CELAC es mala, por culpa de ella se llevaron preso a nuestro papá. La reunión de la CELAC en La Habana ha teñido de vergüenza el paisaje político latinoamericano; su postura cómplice hacia un régimen anti democrático ya la marcó para los siglos de los siglos, amén.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Liberties in Cuba?
Yoaxis Marcheco Suárez
Translated by: Maria Montoto
Baptist, Methodist and Pentacostal pastors in a UMAP forced labor camp. Source: religionrevolution.blogspot.com
By: Yoaxis Marcheco Suárez
I don’t know what is happening with some people and institutions in the world, I think that they suffer from some sort of lethargy that doesn’t allow them to perceive Cuban reality, or they are simply content with what the antidemocratic government of the country informs and draws for them. The Cuban heartland is something else, very distant from the reports and statistics that the un-government offers to international opinion. The mere fact of seeing the nation submerged in bankruptcy and disequilibrium caused by more than 50 years under the same system, with leaders whose extreme self-sufficiency has led them to believe that they are immortal gods, almighty and non-substitutable, is already sufficient for the free world to understand that on the tiny Antilles island, democracy and freedom went out to the countryside one day and apparently cannot find their way back home.
I also can’t seem to explain the reason why the Cuban nation doesn’t take over the reins and liberate itself once and for all from everything that overwhelms it. We can clearly see, one only needs to have a bit of good vision, that the country will succumb, that its inhabitants are discontent with daily living, although, lamentably, the answer to this unhappiness is the high number of emigrants, suicides, alcoholics, delinquency, the low birth rate (which has resulted in an aging population), alienation and silence.
To speak of freedom in Cuba is almost painful, the most recurrent monosyllable is “No”. No freedom of expression. No freedom of the press. No freedom of political or party affiliation (in a one-party system). No freedom of ideas. No freedom of information. No freedom of meetings or membership. And there is a so-called “religious freedom” where the separation of Church and state only applies to the Church, because the state is constantly exerting its meddling dominion over the various denominations, associations, etc.: manipulating the ecclesiastic leadership, forever threatening, blackmailing, with airs of superiority. I truly do not know what they call separation of Church and state, when the former is supervised in every aspect by the latter: every step that is taken, every decision that is made.
The questions posed by Benedict XVI on his recent visit to the country continue to be unanswered. When will properties that were confiscated from the Churches in the early years of the Revolution be returned in their entirety? When will it be possible to build new church-affiliated educational institutions so that present and future generations of the faithful may be educated, not under the doctrines of Marxist-Leninism, but under the teachings of the Bible? When will religious institutions be allowed to have their own radio and television time-slots, have their periodical publications, presses, editorial houses and bookstores? Could it be that denying all this to the Church is not, in some good measure, the same as wounding its freedom?
Furthermore, it is important to point out that all of the elements that deny believers in Cuba of their genuine freedom should, if restored, be for everyone without distinction including, as Percy Francisco Alvarado Godoy would say in his post: “Another lie of Radio Marti…” to the “tiny and irrelevant congregations delegated to the Western Baptist Convention, as well as the Apostolic Movement,” the latter not legalized by the censoring filter of the Central Committee Register of Associations.
The great fallacy is (and, believe me, this is already more than “a quagmire of lies”) in stating that in Cuba its un-government (and I cite the aforementioned author): “has never tortured or persecuted religious pastors for their beliefs, independent of the size of their denominations, their isolation, or lack of a support group on a national or international level.” I believe the term “never” is too broad. Although, of course, the author to whom I am referring is following the steps of his maximum guide, the now historical leader of the Cuban Revolution, Fidel Castro, who had the shamelessness to declare in the interview “Fidel and Religion,” that in Cuba no place of worship had ever been shut down.
In the not too distant past –just barely the decade of the ’60s of the past century)– the dictators (by then staunch enemies of religion) created the UMAP* concentration camps, where hundreds of pastors and Church leaders were sent. Many places of worship were literally shut down, among them the Baptist Church Ebenezer of Taguayabón, of which I am a member.
The faithful were not worthy to attend the universities of the country, many would lose their jobs if they decided to remain steadfast to their faith. Places of worship were emptied giving way to the era of Communist ideology, with its atheist and materialistic nature, that in Fidel Castro’s version takes on the appearance of exterminator of the spirituality of a believing people, by their nature.
The current, much-trumpeted Cuban Constitution –all the while manipulated by the owners of everything within the island– claims in its article 8, to acknowledge and respect freedom of conscience and religion. They should, if they were honest, include a clause in this article: only if whoever professes these is a Revolutionary, practices “Fidelism” and has learned to abide by whatever is mandated to them on behalf of governmental entities.
The clause is implied, even when the article goes on to state that religious institutions are separate from the state. Article 55 states: that the state recognizes, respects and guarantees freedom of conscience and religion. It would be repetitive to explain this great lie: a country where whoever thinks differently –in ideology and politics– is incarcerated, arbitrarily detained, threatened, repudiated and always under the same defamatory pretext: that they are either paid by the empire or are mercenaries. In the atrocious egocentrism of the Castros and their “revolutionary” followers, differing minds do not fit. They fear plurality, like the fear that the tyrants have of those of true faith and firm convictions.
In any case and without understanding what happens to those who proclaim themselves free in the world, and with the Cuban nation so lacking its most basic rights, I carry on here within this stifled Cuba and in this “tiny and irrelevant Baptist Convention of Western Cuba”, for my fill of beautiful traditions and a deep history of more than one hundred years, with champions of the faith like Alberto J. Diaz, who was very close to José Martí and who collaborated in the pro-independence struggles against the Spanish colony; Luis Manuel Gonzalez Peña, who in the darkest hours of the faithful in Cuba told a civil servant, who predicted the end of the Churches in the country, that there would be Churches to last a while, and others. Believing in a Jesus, who does not commune with the powerful egocentrics of this world but with those below them –with “the immense minorities”– and who in the end was followed by many, to be abandoned later by the greater part of them, including His disciples, and who was also crucified by many and accepted by few.
*Unidades Militares de Apoyo a la Producción: Military Units for Assistance to Production
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Propósito de la verdadera navidad: Basado en Isaías 9
El nacimiento de Jesús es el acontecimiento que marca el inicio de su trayecto a la CRUZ por la salvación espiritual de la humanidad, muerte que terminó en RESURRECCIÓN y VICTORIA
Pareciera que todavía hoy malinterpretamos el
mensaje de la navidad y le otorgamos un sentido que para nada es genuino ante
los ojos de Dios. En un mundo donde los rumores de guerra se convierten en
realidad con solo el chasquido de los dedos de los poderosos, donde aún
persisten dictaduras y dictadores, donde los derechos de los seres humanos son
tirados con desprecio a la basura. Un mundo donde la palabra paz se ha
transformado en una sílaba olvidada, como algo del pasado más remoto, aunque lamentablemente
como género siempre hemos sido propensos a la violencia, a la furia, al
desatino, sin percatarnos de que cada error que cometemos sobre la tierra será
pagado con creces tarde o temprano.
El Príncipe que nació en Belén arropado de pobreza
y sencillez, en el más recóndito anonimato, el Príncipe de paz, Consejero
admirable, el Dios fuerte y eterno Padre, vino a los suyos con
un mensaje diferente al que balbuceaban los doctos de la Ley judía y
mucho más lejano al del lenguaje político de los gobernantes romanos. En
tiempos de perdición, de esclavitud, de sometimiento, Dios hecho carne trajo un
discurso liberador, emancipador, hermanado a la paz, a la justicia, entiéndase
con ello la justicia social, la rectitud. Ese sigue siendo el verdadero mensaje
de la navidad, Dios encarnándose en lo más oculto, en lo más humilde de la
sociedad humana, Dios percibiendo en carne propia nuestras angustias y
sufrimientos, Dios amándonos desde nuestra misma carne, desde nuestra esencia
más humana. Pero Dios vino a los suyos y estos no le recibieron y aunque los
suyos se refiere en una primera instancia al pueblo de Israel, es
universalmente entendible, que Dios vino para toda la humanidad y que esta, vez
tras vez le ha dado la espalda, vez tras vez le ha crucificado.
La paz de la Navidad no es la de las vitrinas
iluminadas y bien provistas del primer mundo, una paz muchas veces
aparente, porque detrás del disfraz de prosperidad y desarrollo existen
numerosos seres humanos heridos, solitarios, hombres y mujeres que arrastran
con la culpa de generaciones anteriores y con las suyas propias y que ni
siquiera pueden firmar consigo mismos algún tratado de paz. No es esta
humanidad dividida, donde la economía tira la balanza para los menos y se alza
para una mayoría desposeída de bienes, incluso los más elementales. Continentes
al punto del estado de coma, como la saqueada África, la hermosa negra que luce
un rostro mustio y enfermo, o el nuevo mundo, que no por nuevo ha sufrido
menos, y que ha tenido que padecer el furor de malos gobiernos y dictaduras
prolongadas que han traído para los pueblos americanos dolor, pobreza y muerte.
No es un mensaje para oprimir a los de abajo y levantar cada vez más
a los que arriba pisotean hasta la ignominia a los desposeídos, Dios
no ha colocado reyes, presidentes, ni ministros para destruir a las naciones de
la tierra, Dios no ha creado bombas, ni misiles para matar las entrañas de
generaciones enteras, Dios ha planteado un argumento diferente, nos ha llamado
a la paz verdadera, a la única que puede traer la reconciliación entre ricos y
pobres, entre capitalistas y comunistas, entre hombres y mujeres, entre judíos
y musulmanes, entre negros, blancos y mestizos. La única que puede ayudarnos a
mirar nuestro entorno con ojos diferentes, develados de toda ambición y
egoísmo, una visión que cubra a todo lo que puede prolongar nuestra existencia
sobre este planeta que gime como si padeciera fuertes dolores de parto.
Es mi deseo mayor que en estas
navidades que se nos avecinan, retomemos cuál es el papel que Dios quiere que
juguemos en el escenario de la vida, sea cual fuere nuestro contexto, vivamos
bajo las bombas o gozando de la mayor tranquilidad, sea que podamos sustentar y
abrigar nuestros cuerpos o que no podamos, que dejemos de mirar nuestras
propias desgracias y penurias cotidianas para comprender los problemas y
situaciones ajenas. Que podamos abrir nuestros ojos para mirar con ternura los
ojos del príncipe cuyo reino ya ha sido instaurado entre nosotros y que no
tendrá fin, un Reino de paz duradera y estable, el único que nos
brinda la esperanza de una humanidad sin diferencias, el único que puede
cambiar a los seres humanos de manera individual para lograr así un mejor
interactuar de todos en conjunto. Olvidemos por esta vez la botella de la mejor
champaña o las compras sustanciosas que van muchas veces más allá de nuestras
posibilidades personales y tengamos presente a Jesús, el verdadero motivo de
esta celebración, quien no tuvo un lugar para recostar su cabeza y que nació,
una noche fría y silenciosa de cualquier mes del año, entre animales, sobre un
pesebre, alejado del bullicio de las grandes ciudades, que nació para morir por
quienes día tras día con nuestros actos egocéntricos le negamos y echamos a un
lado, para darnos paz, esa paz que el mundo no logra entender y que solo él
puede darnos, porque es una paz que nace desde lo más escondido de nuestros
corazones. (En twitter @yoaxism)
jueves, 7 de noviembre de 2013
Algo sobre mi viaje a USA
Casi llevo dos meses en USA. Confieso que a mi cuerpo le ha costado mucho adaptarse durante el tiempo que he permanecido acá. Malas digestiones con vómitos frecuentes. Los automóviles me ocasionan mareos, y los cambios de temperatura (frío en interiores y calor agobiante en exteriores) me producen cefaleas; el a penas caminar me hace sentir oxidada y con cierta sensación de cansancio. A pesar de todo esto, he tenido jornadas intensas acá en USA, y he podido exponer en muchos espacios de gobierno e informativos las principales inquietudes acerca de la situación dentro de la Isla de Cuba referentes a la libertad religiosa y en otros órdenes.
Una de las cosas más positivas, y que más extrañaré cuando retorne a mi país, es el uso ilimitado de Internet. He tenido acá la posibilidad de revisar diariamente mi cuenta en Twitter, ver mi lista de seguidores y seguir a algunos. Algo imposible cuando estoy en Cuba. Llegar a Twitter desde allá adentro es milagroso y es como caminar a ciegas, tanteando los espacios que no veo para no tropezar.
Tener acceso a los medios informativos y de comunicación acá en USA ha sido para mí una experiencia extraordinaria. Pero aún más ver como las iglesias en esta gran nación tienen la libertad de poseer sus propios medios radiales o televisivos. La libertad de expresión es algo muy positivo, y solo espero que nadie, ni nada destruya en Estados Unidos este gran espacio que el pueblo norteamericano ha logrado alcanzar.
He podido evidenciar el daño antropológico que me ha ocasionado el Régimen en Cuba en cosas aparentemente simples. Ver la sociedad norteamericana y sus avances tecnológicos, es como vivir un mundo de ciencia ficción. Desde lo más sencillo hasta cosas más complejas. Mi miedo a caerme cuando iba a tomar una escalera rodante en los aeropuertos o en el Metro de Washington DC. No saber manejar un auto, o leer un mapa para orientarme dentro de una ciudad, o esperar con disimulo que alguien delante de mí se lavara las manos en un lavabo público, porque yo no tenía ni la menor idea de cómo funcionaban los recipientes con gel. Qué decir de mi gran asombro en un mundo donde todo es electrónico.
No he parado de asombrarme por la gran organización y control a todos los niveles que permite el desarrollo y el avance de la nación. No ver a un policía en las calles, solo cuando se les necesita en caso de peligro o ante algún suceso criminal. Y qué decir de la disciplina social y el respeto al espacio individual que favorecen la armonía de la colectividad.
En fin, pese a mis malestares, que deben ser normales supongo, si pensamos que durante casi 40 años he vivido en Cuba sin salir jamás de ella hasta ahora. El viaje a los Estados Unidos ha resultado muy positivo para mi experiencia personal, positivo e inolvidable.
Cuba me espera, y en ella esa realidad triste en la que siempre he vivido y que insisto en creer, se puede cambiar.
Una de las cosas más positivas, y que más extrañaré cuando retorne a mi país, es el uso ilimitado de Internet. He tenido acá la posibilidad de revisar diariamente mi cuenta en Twitter, ver mi lista de seguidores y seguir a algunos. Algo imposible cuando estoy en Cuba. Llegar a Twitter desde allá adentro es milagroso y es como caminar a ciegas, tanteando los espacios que no veo para no tropezar.
Tener acceso a los medios informativos y de comunicación acá en USA ha sido para mí una experiencia extraordinaria. Pero aún más ver como las iglesias en esta gran nación tienen la libertad de poseer sus propios medios radiales o televisivos. La libertad de expresión es algo muy positivo, y solo espero que nadie, ni nada destruya en Estados Unidos este gran espacio que el pueblo norteamericano ha logrado alcanzar.
He podido evidenciar el daño antropológico que me ha ocasionado el Régimen en Cuba en cosas aparentemente simples. Ver la sociedad norteamericana y sus avances tecnológicos, es como vivir un mundo de ciencia ficción. Desde lo más sencillo hasta cosas más complejas. Mi miedo a caerme cuando iba a tomar una escalera rodante en los aeropuertos o en el Metro de Washington DC. No saber manejar un auto, o leer un mapa para orientarme dentro de una ciudad, o esperar con disimulo que alguien delante de mí se lavara las manos en un lavabo público, porque yo no tenía ni la menor idea de cómo funcionaban los recipientes con gel. Qué decir de mi gran asombro en un mundo donde todo es electrónico.
No he parado de asombrarme por la gran organización y control a todos los niveles que permite el desarrollo y el avance de la nación. No ver a un policía en las calles, solo cuando se les necesita en caso de peligro o ante algún suceso criminal. Y qué decir de la disciplina social y el respeto al espacio individual que favorecen la armonía de la colectividad.
En fin, pese a mis malestares, que deben ser normales supongo, si pensamos que durante casi 40 años he vivido en Cuba sin salir jamás de ella hasta ahora. El viaje a los Estados Unidos ha resultado muy positivo para mi experiencia personal, positivo e inolvidable.
Cuba me espera, y en ella esa realidad triste en la que siempre he vivido y que insisto en creer, se puede cambiar.
miércoles, 26 de junio de 2013
Y dicen que tenemos Internet?
Por: Yoaxis Marcheco Suárez
Juro que aún no me he enterado que "tenemos Internet". Podríamos decir que lo tenemos con toda seguridad? He hecho mi primer intento hace ya unas doce horas, me dolieron los dedos y hasta el corazón cuando tuve que depositar en manos de la empleada de Etecsa 4.50 CUC para solo una hora de conexión. Una hora en la que además de suspendérseme el servicio a los diez minutos de iniciado _por unos interminables 5 minutos_ en los que perdí parte de la información que ya había escrito para enviar a través del gmail; me sentí todo el tiempo vigilada, escudrinada hasta el mismo centro de mi masa cerebral.
Marito, mi esposo me acompanaba, o quizás yo lo acompanaba a él. Nos miramos asombrados cuando nos percatamos que de los 60 minutos que compramos ya nos quedaban a penas unos 25. El tiempo vuela literalmente en esta dimensión física, pero mucho más en la virtual. Dos o tres asuntos, de tantos que pensábamos resolver. Terminamos el tiempo de navegación insatisfechos, más pobres _con 4.50 CUC de menos_ y con esa rara sensación de que Internet sigue siendo irreal en Cuba, inalcanzable.
Juro que aún no me he enterado que "tenemos Internet". Podríamos decir que lo tenemos con toda seguridad? He hecho mi primer intento hace ya unas doce horas, me dolieron los dedos y hasta el corazón cuando tuve que depositar en manos de la empleada de Etecsa 4.50 CUC para solo una hora de conexión. Una hora en la que además de suspendérseme el servicio a los diez minutos de iniciado _por unos interminables 5 minutos_ en los que perdí parte de la información que ya había escrito para enviar a través del gmail; me sentí todo el tiempo vigilada, escudrinada hasta el mismo centro de mi masa cerebral.
Marito, mi esposo me acompanaba, o quizás yo lo acompanaba a él. Nos miramos asombrados cuando nos percatamos que de los 60 minutos que compramos ya nos quedaban a penas unos 25. El tiempo vuela literalmente en esta dimensión física, pero mucho más en la virtual. Dos o tres asuntos, de tantos que pensábamos resolver. Terminamos el tiempo de navegación insatisfechos, más pobres _con 4.50 CUC de menos_ y con esa rara sensación de que Internet sigue siendo irreal en Cuba, inalcanzable.
viernes, 15 de febrero de 2013
Hoy, cumpleaños 64 de Laura Pollán
Celebrar el cumpleaños de alguien tan especial como Laura Pollán en Cuba se convierte en un pecado que el régimen de los hermanos Castro no tolera. Ahora mismo en su sede en Neptuno en Centro Habana hay toda una cacería humana. Las mujeres que lograron llegar, unas cincuenta, y que desde varios días antes tuvieron que moverse hasta allí, unas veintiocho
| Portada del Cada Dia |
| Dedicatoria de Pbro. Mario Lleonart |
Hoy no podré llegar hasta la sede de las Damas de Blanco a celebrar el cumpleaños de Laura Pollán que sigue presente entre nosotros. No me dejarían llegar de cualquier modo, y sé que me mi nombre se encuentra en esa lista negra de personas mandadas a matar y aprovecharán el primer momento que tengan para darme uno de esos golpes que al paso del tiempo resultan ser mortales, como sucedió a la propia Laura, mordida y aruñada apenas unos días antes de su intempestiva muerte. Pero ayer al mediodía pude encontrarme con su líder Berta Soler y además de ratificarles mis oraciones mi esposa Yoaxis Marcheco y yo le hicimos entrega de cerca de 50 devocionarios «Cada Día» editados por el Ministerio Reforma www.ministerioreforma.com dedicado al sensible tema de «Mujer y violencia» para acompañarnos durante todo el mes de marzo. Ojalá que las que han podido llegar ya estén leyendo por adelantado algunos de los devocionales mientras esa jauría de lobos aúllan frente a su sede. Yo ahora mismo oro por ellas y ruego a Dios que pronto llegue el día en que este régimen despótico que por alguna razón la ha tomado especialmente contra las mujeres desparezca por completo
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